¡Por fin llegaron las mariposas hasta su dueña!
El final de las aventuras de la Borboleta no ha podido ser mejor, la que cuidará de ellas desde ahora es una preciosa hada de cuatro años que vive en el maravilloso y frío lugar de la imagen. Espero que le sirva para calentarse un poco y para jugar a inventarse historias cuando pasee por estos blancos paisajes poniéndoles un poco de color. Seguro que con su vitalidad y energía las mariposas nunca tendrán frío.

Me han chivado que le ha encantado y eso me alegra un montón porque la hice pensando en  ella. ¡Hemos acertado!

Gracias a Fede por confiarme tan preciado encargo  y por la foto que ilustra esta nota. Y a Carmen por sus comentarios.