El otro día pude disfrutar de la primera “entrega en desayuno” de Cuquinuni. Un gustazo. Ver a un viejo amigo con el que últimamente sólo tenía una relación virtual, intercambiar ideas, risas y noticias entre café y tostadas… y por supuesto, entrega de ¡¡¡la bufanda Borboleta!!! Se me hizo muy cortito el rato, pero al menos gracias a Cuquinuni nos obligamos a vernos.

Lo único malo es que la bufanda aún no ha llegado a su destino final en Friburgo, Alemania, gracias a unos simpáticos controladores aéreos que decidieron posponer el viaje de Fede. Tendré que esperar para saber cómo acaban las aventuras de esas mariposas…